sábado

DE IMPROVISO

Qué difícil resulta abandonar
la imagen que nos dio la primavera,
qué penoso arriarse la bandera,
hacer una maleta y renunciar.

Qué difícil pararse en la escalera,
escoger el momento y acabar,
qué fácil es pasarse sin pensar
que ha llegado la hora y que no espera.

Nos queremos hacer tan prorrogables
que inventamos excusas infumables
y engañamos al tiempo si es preciso;

pero claro y rotundo es el aviso:
se fue la juventud: imperdonable
que siempre se nos vaya de improviso.